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Autobiografía: Lucas Contreras.

LAS CARTAS DEL YO PARA ÉL, DE ÉL PARA AQUELLO Y DE AQUELLO PARA MÍ.
A lo largo de mi vida me he configurado como un ser tripartito (digo larga por dramatismo pues 18 y un tercio de años no es mucho en comparación con la el camino recorrido por usted, respetado lector). Conformado por sentimentalidad, agua (aquello) pura y cristalina, luminosa considerando la pureza en lo incoloro (ausencia de color) mas no en lo blanco, para que me entienda la parte buena; otra, oscura, perversa, malvada y cruel como la noche y esta no es incolora, más bien, es todos los colores a la vez, fuego (él) ardiente, la parte mala. Por último, un recipiente tomo vida propia y se hizo llamar “la gran mente” (yo); realizo la salvedad necesaria para entender las cartas de mi vida, a la biografía de mi existencia.
Las cartas del yo.
Receptáculo nacido un 19 de julio de 2000 en Bogotá, en familia de economía media pero inestable psicológicamente y en estructura familiar rota. Acordaron llamarlo Lucas David, tan sagrado que el chiste se cuenta solo, pues aquel seria todo lo contrario a un santo; de madre (Martha) pura, perfecta, incolora y de padre (Jorge) imperfecto, impuro, coloro. Dotado de capacidades un poco superiores en el plano intelectual e histriónico aunque físicamente debajo del promedio de receptáculos nacidos en su época, con gustos peculiares, distintos y distantes e intereses soñadores.
A los cinco años la figura sombría de su padre partió dejando en el interior del receptáculo una semilla de penumbra abrasadora la cual alimentaria en un futuro al recipiente con energía para mantenerlo vivo. Abrazado por sus hermanas, tres, cual hados del destino y tan parecidas que eran. Transcurrió su vida, a los once años el agua hizo su entrada triunfal por la puerta más grande con el sentimiento que sería su ascensión pero a la vez su destrucción, el amor. Estudiante brillante, estabilidad económica, peculiaridades controladas hasta que apareció él, pues hasta en eso fue peculiar no era ella, era él. Lucas se volvió tan puro, tan luz y su complemento Matías era tan oscuro, tan impuro; esta unión freno el crecimiento de aquella infame semilla en su interior. Salió bien librado de situaciones de acoso escolar por sus distintas diferencias evidenciadas por los comunes receptáculos que tuvieron el honor de convivir con Lucas, para sus educadores siempre fue ejemplo de formalidad académica, para su madre  hijo casi perfecto, la “gran mente” cumplía su función a cabalidad a servicio del agua.
Identifico su habilidad de la narrativa en una pequeña caída emocional a sus quince años, en ese mismo momento gano un concurso de escritura en su colegio, templado en la disciplina militar aquella agua que lo movió se congelo en el tempano helado más hermoso. Pase por alto las vicisitudes de los cinco a los once años por ser patrones repetitivos de modificación en “la gran mente”, acoso por sus congéneres, imágenes esporádicas de su creador oscuro y algunos atisbos del fuego; vale destacar la llegada de un ser que se volvería su aprendiz innato, a quien legaría todos sus dones si pudiera, su sobrino Tomás (la tradición católica marcada con fuerza pero a diferencia nuestra, el si es un santo serafín). Hermoso tempano de pureza le demostró que debía alimentarse de eso que había negado durante años y con ayuda de Laquesis (Carolina) encamino su destino como alguien distinguido, ególatra, prejuicioso y con temor a Dios (las contradicciones del destino) mientras Cloto (Andrea) apela a otras bajas pasiones de su hermano-receptáculo como el desenfreno y la locura. Sin embargo las dos crearon lo mismo en yo, oscuridad ardiente que agoto aquella agua dentro de yo consumiendo al primer amor Matías de un soplo, terminando 4 años de crecimiento juntos enseñándole que la eternidad esta negada de compañía.
Dieciséis años, la disciplina militar fue demasiado para ese receptáculo con deficiencias físicas. Su creadora decidió que la última etapa guiada por ella de “la gran mente” debía ser más agradable en términos de entorno; así, cual dulce para un niño, el modificado en oscuridad Lucas, ególatra, petulante, inteligente y solitario configuro su nuevo entorno como su patio de juegos, su arena, sin restricciones para sus peculiaridades ni a sus habilidades. Lastimosamente para aquello pero magníficamente para el fuego, estas diferencias, distintas y distantes se revelaron a las tejedoras de su destino quienes paulatinamente fueron quitando su guía, quedando solo con su creadora, su sobrino y la madre de sus sobrino Átropos (Jenny) quien al ver las naturaleza naciente tripartita de su hermano-receptáculo no podría cortar el hilo de este pues ni la ira ardiente ni la solitaria helada contenida se veían afectada por ningún filo.

 Las cartas de él.
16 años y ya era mío al fin el receptáculo, hice presa del yo mediante aquella semilla oscura y maldita que su creador implanto en el yo con su abandono, desgraciado pero al final sin él no estaría aquí, demostrando el control sobre el recipiente. Las hermanas del destino lo han abandona, su creador sombra solo hace más mella en sus peculiaridades y su creadora no cuenta con las mismas fuerzas para protegerlo de mi dominio.
Se alimenta de mí, ego y poder, aunque tengo dudas sobre cuanto pueda resistir mis embates. En el proceso, alimentarse de la oscuridad y de él fuego tiene sus consecuencias, noto como la ira lo debilita con cada paso dado, pero parase disfrutar de ese minúsculo poder. Dentro del recipiente nació mi gran enemiga, una rosa carsum escarlata, esta empezó a crecer a pesar de mis mil y un intentos de quemarla, añoraba la forma agua del receptáculo; no lo permitiré, costo mucho hacerme con este para que venga otra vez ese idealismo barato a quitármelo lo que es mío, ¡No soporto tal insolencia! Esas tontadas no lo perseguirán de nuevo, cada aliento de vida que ejecuta es gracias a mí.
Aunque no lo crea, espero que intrigado lector, él fuego también siente, siente en toda su penumbra, siente distinto pero siente. Empezó a sentir amor, amor por el otro, amor fraternal, amor por su creadora pero no siente amor propio ni por él ni por el receptáculo, ¿será que conoce su naturaleza oscura e infame y es consciente de todo el daño realizado? Se consumía en odio e ira.
La “gran mente” cumplía su labor académica en perfección, devoraba artículos, leía libros, se interesaba por otras maneras del pensamiento y sin saberlo, esa entidad empezó a cuidar de aquella sangrienta rosa, la alimentaba con ideales leídos, con historias narradas, la alimentaba con literatura. El arma de los oprimidos, el arma de los mundos oníricos, el arma de la pureza en el agua. Espíritus de dioses caídos y alzados, amores eternos, tragedias sublimes, toda obra leída le forjaba un escudo protector, un atisbo de esperanza y un peligro para él. El fuego se enamoró, se enamoró del equivocado, de algo imposible. La “gran mente” lo transformó en el paladín de la rosa, el mayor sueño protector de la poca pureza que le quedaba, enlazando estas al mundo onírico donde las luces son tan incoloras como siempre han debido ser.

Cada ideal que se forja en su mente alimenta a aquel atisbo de esperanza y alimenta esos sueños para su rosa escarlata. Diecisiete años, un día descubrió que podría utilizar aquella luz onírica incolora a su favor, la “gran mente” estaba decidida a restaurar el orden en el receptáculo, los abusos del fuego era demasiados, se dio la oportunidad de ser mejor, se empezó a quitar aquel velo sombrío del rostro, estaba reviviendo un manantial magnifico alrededor de tan bella rosa, el fuego disminuyo, su control cesaba y con esto solo salía en momentos de defensa extrema del receptáculo pues debía vivir, si este caía, la entidad se desmorona ¿qué es un edificio sin un andamiaje adecuado? Solo escombros por los cuales pocos lloran.
Fuego controlado, agua cristalina, receptáculo equilibrado, internamente no existía mayor conflicto; al final las grandes mentes siempre ganan los partidos de ajedrez. Este supuesto control no duro demasiado pues aquella realidad y su mundo solo buscarían incansablemente la normalización de este receptáculo, mas no contaban con que el destino de una entidad tripartita es el destino de tres en uno y no de tres hacia uno. Laquesis junto con su oscuro creador lo atacarían con todo lo que podían dañarlo, por todas las fisuras en él aún latentes; la “gran mente” es partidaria de un gran cambio mediante sus peculiaridades, el papel y la pluma, por supuesto desde el único mecanismo valido y efectivo de transformación social, la enseñanza. Se enamoró de esa labor, al fin algo en lo cual la “gran mente”, agua y fuego se sentían conectados; nuevo motivo principal de vivir, no más ira ni dolor, no más venganza, solo el valor de la mente de los receptáculos jóvenes, el valor de ser maestro. Sus dos enemigos más su perdición (amor) forjaron tal alianza que maltrecharon y matrechan aun todo pensamiento que salga del joven receptáculo, nunca había recibido tanto desprecio, el fuego no lo pudo defender, el agua no se congeló a tiempo, la “gran mente” no lo pudo digerir solo planeo la caída del monolítico recipiente mediante Hara Kiri pues no iba a permitir tal yugo de nuevo, una vez vivió amarrada al agua, una vez vivió amarrada al fuego y otra amarrado a una falsa luz, esta vez yo tomaría las riendas de mi vida.
Antes de proceder, debía cumplir su palabra con su creadora, debía realizar ese viaje a islas colombianas (San Andrés), ver la inmensidad del mar, ver la variedad de luces en el cielo, sentir paz eclipso aquel apresurado plan, al fin sentía la verdadera agua, el fuego real y supo así que la luz depende tanto de la oscuridad como la oscuridad de la luz.

 Las cartas de aquello.
Aquello soy yo, él y aquello al mismo tiempo apreciado lector. Dieciocho años, mi aliado Zeus destronó a mis hermanas del destino, mi creador oscuro inhabilitado por mi “gran mente” y mi conflicto interno en diálogo. Entendí que no soy tres entidades distintas, entendí que yo soy las tres entidades en mí y para mí. Mis sueños se vuelven realidad con cada paso que doy, avanzo con la cabeza en alto, avanzo con el orgullo de un volcán, con la nobleza de un manantial y la sutileza del perfume de una rosa. La universidad se volvió el mundo soñado, el elixir al final del camino en el viaje del héroe que planteo Campbell desde los pensamientos de Jung, no todo es perfecto, intento vivir en el equilibrio aristotélico sin parecer un autómata, aún hay un problema.
El problema de la forja de compañía, siento que todo ese avatar me dejo una marca muy grande frente a las relaciones sociales, siento que mi destino es estar solo como mi creadora (nos tenemos mutuamente pero me entenderá que ese lazo es innato mientras yo busco algo nato), la soledad no es mala pero me gustaría sentir ese abrazo inconfundible de alguien que te quiere o te puede amar mientras dice que no estás solo y que tienes un apoyo incondicional, me gustaría que me vieran en toda mi unidad y no solo como la “gran mente” con cierto pensamiento sintetico-analitico en el pragmatismo de lo académico. Tal vez debo esperar, aunque en ese aspecto ya no espero mucho de la gente, las fallas en equilibrio son varias y confiar es tan difícil, de pronto en la larga estadía terrenal me aguarda aquello que mi corazón anhela o tal vez ese anhelo solo es onírico y extra real.
Me identifico más con el agua pues fluye de manera más tranquila pero las situaciones de decisiones férreas las toma el fuego pues el agua es noble y en modo fuego soy más tajante en ciertos aspectos; familiarmente ya no importan las hermanas del destino. Si, los lazos de sangre son infinitos pero más definitivo es que mi peculiaridad es infinita como mi vida lo sea, es decir, no puedo dejar que me moldeen según las ideas de ellas. Tengo muchos planes, no pienso volver a valorar el entrar en medios metafísicos, pienso seguir pues he aprendido a ver realidades en ideales, verdades en ilusiones y sueños volverse realidad. Aprendí a amarme a mí mismo, creer en mismo y ser quien quiera ser. Soy Lucas David Contreras Vega, estudiante de licenciatura en humanidades y lengua castellana de la Distri, estoy en tercer semestre, soy inteligente, sentimental, algo serio, disciplinado, puntual, enojón a veces. No me identifico con la forma tradicional masculina, me siento algo femenino, soy homosexual prácticamente desde la forja del gusto sexual-afectivo y mi identidad de género, no tengo novio por toda una ruta de fallas, inmadureces, errores de todo tipo. Me considero algo activista en ese aspecto, sobre todo por los círculos en los que me he llegado a mover; me gusta leer e infórmame sobre la mayoría de aspecto, me gusta la filosofía Aristotélica, algunos pensamientos de Michel Foucault, me gusta leer literatura de todo tipo, mi favorita es la romántica, trágica o moderna. Escribo de vez en cuando.
Mi futuro es incierto, todo puede suceder, tengo metas fijas, sueños miles por cumplir, no jugare a ser oráculo o ente divino en este aspecto, al final esta historia tendrá final abierto pues mi final no ha llegado y lo más importante es que ya  no es de él ni de aquello ni del yo, es del yo en comunión con él y del aquello, es mi vida…

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